- C.D. Katia Karina Martínez González.
- C.D. Gabriela Treviño Hernández.
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RESUMEN
La
función del odontopediatra debe estar enfocada
primordialmente a la prevención, detección
e intervención temprana de alteraciones que
puedan afectar el adecuado desarrollo del sistema
estomatognático en el paciente infantil.
El
cuidado por el profesionista debe iniciarse a edad
temprana desde el desarrollo de la dentición
temporal, así como durante la transición
de esta a la dentición permanente, logrando
el establecimiento y mantenimiento de un estado
de salud oral general. Para lograr dicho objetivo
el odontopediatra debe estar preparado para realizar
una evaluación integral del paciente y en
caso de ser necesario remitir al paciente y/o trabajar
de manera multidisciplinaria con otros especialistas
para alcanzar eficaz y exitosamente los objetivos
trazados de acuerdo a las necesidades requeridas
por el paciente.
El
desarrollo de una maloclusión puede observarse
desde el periodo de dentición temporal, estas
alteraciones deben tratarse desde temprana edad,
especialmente cuando existe un componente esquelético,
apoyándonos en los periodos de crecimiento
activo los cuales permiten actuar a nivel óseo
y dental.
Cuando
existe una deficiencia en el desarrollo del maxilar
superior o un aumento en el crecimiento de la mandíbula
se produce una alteración en el tercio medio
de la cara, lo que produce un perfil cóncavo,
una mordida borde a borde o cruzada anterior, así
como una relación posterior de mordida cruzada.
Dicha
oclusión traumática aunada a diversos
factores tales como un cepillado vigoroso traumático
o la acumulación de placa dentobacteriana
en la zona del margen gingival puede también
tener repercusiones a nivel periodontal provocando
un desperendimiento del tejido gingival y la formación
de bolsas en la cara vestibular de los dientes anteriores.
Se
describe el tratamiento realizado en un paciente
masculino de 7 años de edad que asiste consulta
a la clínica de la Maestría en Estomatología
Pediátrica de la UASLP, posterior a la realización
de un saneamiento básico y revisados los
elementos auxiliares de diagnóstico se observa
que presenta una maloclusión clase I con
aumento del cuerpo mandibular (65 mm), una dirección
horizontal de crecimiento y una disminución
del tercio medio facial. Se decide la colocación
de un aparato ortopédico mecánico
( máscara facial de protracción),
con indicaciones de uso de 16 horas diarias y una
fuerza de 14 oz por lado. Durante el tratamiento
el paciente presentó una recesión
gingival en el órgano dental 41, de aproximadamente
2 mm , el cual fue tratado de manera conjunta con
el departamento de periodoncia de la Facultad mediante
un injerto de tejido conectivo subepitelial.
El
objetivo de la presentación de este caso
clínico es mostrar la importancia en el tratamiento
integral del paciente pediátrico a través
de un equipo multidisciplinario de trabajo, así
como resaltar la trascendencia de una intervención
temprana.
INTRODUCCIÓN
La función principal del odontopediátra
consiste en vigilar y guiar al paciente infantil
para lograr un adecuado desarrollo del sistema estomatognático.
El cuidado por el profesionista debe iniciarse a
edad temprana desde el desarrollo de la dentición
temporal, así como durante la transición
de ésta a la dentición permanente,
logrando que el establecimiento de la oclusión
definitiva se realice de manera óptima de
acuerdo a las características individuales
de cada paciente. Por ello es de suma importancia
la realización de una evaluación integral
del paciente, para que en caso necesario se realice
el tratamiento de manera multidisciplinaria.
El
desarrollo de una maloclusión puede observarse
desde el periodo de dentición temporal. Estas
alteraciones se pueden tratar a edad temprana especialmente
cuando existe un componente esquelético.
Cuando al maxilar superior le falta un desarrollo
apropiado, el tejido óseo hipoplásico
altera el tercio medio de la cara, lo que da como
resultado un perfil cóncavo, así como
una relación dental borde a borde o de mordida
cruzada anterior. Dicha oclusión traumática
también puede producir un desprendimiento
del tejido gingival y la formación de bolsas
en la cara vestibular de los dientes antagonistas.
Por ello, se debe realizar un diagnóstico
específico de las relaciones esqueléticas
y dento alveolares utilizando cualquier análisis
cefalométrico convencional con el fin de
determinar si el origen de la maloclusión
involucra una hiperplasia o hipoplasia ósea
o ésta maloclusión tiene una etiología
dental o neuromuscular.
En
la actualidad una modalidad para el tratamiento
de este tipo de maloclusiones es la máscara
facial, la cual nos permite la corrección
de la hipoplasia del maxilar superior, ayudando
a mejorar el problema funcional y estético
del paciente. Sin embargo para ofrecer un tratamiento
integral no deben menospreciarse los cuidados de
rutina que permiten la prevención y detección
de posibles alteraciones en los tejidos orales,
ya que la colocación de aparatología
aunada a una higiene deficiente del paciente puede
favorecer a un establecimiento de factores de riesgo
para alteraciones gingivales y/o periodontales como
acumulación de placa dentobacteriana principalmente.
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